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martes 25 de enero de 2011

Algunas palabras al poemario 'CUARTO VECINO' de Oscar Ramirez, por Willy Gómez Migliaro

Recuerdo haber coincidido en una lectura de poemas con Oscar Ramirez y escuchar sus poemas. De saque quedé impresionado, primero por la forma en que se desplazaban sus imágenes a ritmo sereno –y es que en Oscar hay un ritmo extenso de conversación cuando va construyendo el poema– y segundo, porque sabía decir un mundo vecino que era ajeno y a la vez propio.

Ahora frente a la lectura de Cuarto Vecino (Ornitorrinco Ediciones) el poeta me reafirma aquello que percibí al escuchar algunos de sus textos aquella noche, y lo ha hecho de manera en que la construcción de este libro que nos convoca, tiene la voz y el tono cuestionador de toda buena poesía, sin quejas, sin preámbulos, sino de manera risueña y serena.

El libro se abre con un epígrafe del poeta galés Dylan Thomas, donde se lee Quién eres tú que naces en el cuarto vecino, y nacer o digamos re-nacer a lado es ser expiado por el otro o es la fijeza de la composición en estado de cambio donde todos nos movemos.

El libro consta de cuatro partes. En Segunda persona se decanta los escarceos del amor a través de nombramientos ulteriores que hacen de cada poema un pre-texto lírico donde amada y amado se reconocen etéreos, centrífugos o absurdos.

Le sigue Sobre lo perpetuo de las circunstancias que es ya construcción de lo real hecho poesía, el poeta nombra y acalla al silencio a través de objetos que le son necesarios, el objeto como una mordaza para que el silencio no calle las palabras que entretejen, a fuerza de seguir confundiendo, su levantamiento o caída. Otro silencio aproxima a la palabra y es el de borrar, con intensión impuesta, todo acto reflejo del miedo que lo hace deambular. Miedo a decir y a desdecir cuando las circunstancias nos imponen el sacrificio de seguir expuestos al silencio; luego viene Cuarto Vecino que es el refugio de la reflexión a través de ciertos personajes clásicos a los que la voz poética recurre para mostrarnos desencadenados prometeos, ilusas Ofelias, niños entre sus fantasmas etc, toda una existencia doblegada al crear la realidad que infiere otra realidad.

Y finalmente Principios y distancias, que es la huida al mismo espacio de la soledad, la intemperie desde donde todo lo ha borrado para volver a buscar otra incorporación de palabras.

Lenguaje coloquial, este Cuarto Vecino, y por momentos confuso en imágenes que se deforman, pero cuya música no pierde sus tiempos y tonos. De pronto un forma conversacional en la que nos vemos involucrados por su afán cuestionador y por momentos irónico.

Cuarto Vecino es, pues, el espacio reducido desde donde la voz poética consigue ser parte de un conjunto habitacional, pero es también la intemperie donde se vive con desconfianza, solo frente a los demás. Un borrón y cuenta nueva para seguir saldando la deuda con palabras que vendrán del otro lado.

Cuarto Vecino es, finalmente, la expiación, el reflejo y la huida.



 WILLY GÓMEZ MIGLIARO 
Playa Totoritas, enero de 2011