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jueves, 15 de octubre de 2009

LIED







Tus nombres habitan el aire. Pluma cautiva, mejilla emergente de ciénaga inmortal.


De tus labios parten mareas en naufragios donde lumbre y misterio habitan el hemisferio de los titanes. Alada expresión, aura de luciérnagas en danzares de novia.


Vienes en colisiones de relámpagos, mística de orilla humana y musical. Vienes en retratos de párpados imposibles que secundan la inocencia del frío, en arrebatos infantiles donde no perdura la canción servil de los ángeles gramaticales.


La venganza en tus manos resuena a calma, a rencor lúdico, complejo de matiz donde confundimos el fuego con templaza, con martirios vaporosos en el eclipse de los jinetes.


Las hienas pueblan tu mundo lo mismo que las acacias, mixtura de reina y corona, conflicto de aros y cenizas.


Recorro la silueta de tus ojos, seductora virtud donde duermen los castillos de fábulas inconclusas. Recorro la tempestad de un aullido cuando suceden los cambios hormonales de lujurias oprimidas en copas austeras y remotas.


Así, descubro la furtiva existencia de un logro amoroso, la oscura virtud de una prohibida exigencia. Sólo tu nombre danzando en las nubes y devorando la tormentosa apariencia de la soledad.


Tu nombre nace en una canción, en los productos venideros del aire.




a   k.r.g.



1 comentarios:

Laura Rosales A. dijo...

no es que no me guste quererte, solo que no me gusta toparme con silencios insondables..

cuentame de tu lanita x)