El día 26 de marzo se presentó, en
Tengo el privilegio de expresar algunas opiniones en torno al libro Arquitectura de un día común, primer poemario de Oscar, en quien he reconocido al joven poeta que, como Javier Heraud, sabe ya que la poesía es un trabajo difícil que se pierde o se gana con el transcurrir de los años otoñales.
Con la publicación de Arquitectura…, su autor nos demuestra que la literatura peruana actual está atravesando por un periodo de innovación y expectativa. Por ello, es un orgullo para nosotros el tener que mencionar que la nueva hornada de creadores empieza no tan sólo con un buen pie, sino con su propia luz.
Finalmente, debo opinar que no hay mejor homenaje a un escritor como el de la atenta lectura a sus escritos. Hölderlin decía que los poetas son los mensajeros entre los dioses y los hombres, y creo que Oscar Ramirez, quien pareciera haber leído muy bien las Cartas a un joven poeta de Rainer María Rilke, se orienta por ese derrotero, pues con lo obtenido artísticamente en este primer poemario, nos anuncia gratamente lo que será su sacerdocio poético en las letras del norte del Perú. No hay duda. Estamos ante un joven poeta que apunta lejos.
Palabras que sirven de molde para la creación de una imagen sobre la poesía de Oscar Ramirez, la cuales se ven reforzadas por el comentario final del crítico literario Julio Arguedas:
Hablar de la poesía de Oscar Ramirez (mejor dicho, de su primer poemario, al cual me referiré de ahora en adelante) no es hablar de una voz nueva, porque hasta cierto punto eso suena demasiado encasillado, por lo que prefiero hablar de ciertas diferencias en su poesía.
Si bien todo poeta demuestra a grandes rasgos las influencias de autores que admira, lo que se lee en los versos de Arquitectura..., a pesar de que Oscar siente gran interés por algunas características de la poesía europea contemporánea, no es el recurrente esteticismo utópico de matices argumentales o lamentaciones de pasados ignorados y desastrosos, sino un mundo casi tan impenetrable como la sequedad humana.
Todo poeta establece sus pautas, sus condiciones poéticas, pero las condiciones que se nos ofrecen en este poemario, aunque se fecunda en muchos temas universales, es totalmente vertical, obligada a variar entre lo común y lo onírico sin perder la fusión entre veracidad y espacio donde se desarrolla la emoción creativa.
Dividido en cuatro etapas, este producto poético va formándose en un proceso de construcción y destrucción paulatina, con historias concebidas en espasmos que van desde un inventario formativo hasta envolvernos en un cuadro donde no existe mayor esperanza que la de una niña vagando entre nosotros invitándonos a caer.
Ahora bien, no sé dónde ubicar este libro, ya que en muchas de sus páginas la dirección de sus versos nos remite al espectáculo de cinematográficas escenas, como en otras tantas nos oculta el mínimo bosquejo que se le puede brindar con eficacia a la razón.
La poesía de Oscar Ramirez es un viaje perfecto, un vagar de versos, y palabras, por desnudas praderas sin llegar al simplismo de lo que se ha venido escribiendo en muchos de los poetas de su generación.
Las palabras están en el campo, ahora les toca a los lectores el deber de la cosecha.
He aquí, un breve resumen de lo que fue esa noche:
4 comentarios:
excelente amigo...exitos
AHÍ ESTAREMOS CON EL POETA OSCAR RAMÍREZ...CON TODOOOOO
hola que tal?
ya me leí tu libro, está muy interesante, no cabe duda que la poesía es una fuerza superior. Fue un placer, gracias.
Bueno, yo quiero tomarme un descanso, aprovechando que me cambio de casa, quiero dejar los bloggers hasta nuevo aviso, quiero alejarme de todo, desaparecer para sentir y vivir =)
la escritura se va conmigo, solo abandono los terrenos cibernéticos, un gusto nuestras cortas charlas, pero estoy un poco o muy hastiada de la tecnología.
cuida de ti
Exito!
shaito!
ya voy pa trujillo... separame un libro eh... y no te hagas higado mano
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