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viernes, 30 de mayo de 2008

TERCERA PERSONA

–Te molesto?
–No.
–Te molestan mis actitudes?
–Tampoco, así te conocí.
–Entonces por qué ya no me hablas, hace mucho que no sé de ti.
–Ahora sabes, por algo estamos conversando.
–Pero esto es un encuentro fortuito, casual.
–Las cosas pasan.
–Dime por qué has callado durante tanto tiempo.
–Es de sabios callar cuando no hay nada que decir.
–Sabes que detesto tus frases aprendidas.
–Y qué esperas que te diga.
–No sé, un cómo has estado no sería mal.
–Cómo has estado?
–Evita el sarcasmo, ¿quieres?
–Bueno.
–Su taza de café y su postre.
–Gracias.
–Y mi pedido?
–Disculpe, señorita, ¿podría repetírmelo por favor?
–Sólo un café sin azúcar, gracias.
–Está bien, ya regreso.
–Estás muy alterada.
–Te parece?, ¿sabes quién tiene la culpa?
–Creo que yo, pero eso no es pretexto para sentirme culpable.
–Así?, y yo debo parecer como loca.
–Ni tanto, pero qué quieres que te diga.
–La verdad.
–…O lo que quieres oír.
–No, sólo la verdad.
–Su café sin azúcar.
–Gracias.
–De nada, permiso.
–Es difícil.
–Decir la verdad?
–No, mentirte, no hallo razón a mis testarudas palabras.
–Y temes que te odie por eso.
–Por qué?
–Por lo que dirás.
–No, esas cosas ya no me quitan el sueño.
–Entonces?
–Será más difícil tratar de explicarlo.
–Siempre fue así, ¿crees que me es tan complicado entenderte?
–No lo creo, pero es mejor evitar malentendidos.
–Nunca hubieron malentendidos entre tú y yo, las cosas fueron simples al inicio, pero luego era como si no te conociese.
–Me conocías.
–Lo dices en tiempo pasado?
–Uno puede cambiar.
–Puede, pero tú no.
–Tan confiada?, ¿por qué?
–Porque siempre te mostraste con el corazón abierto, y me era fácil descubrir tus pensamientos y temores, la sinceridad se percibía en ti cada vez que hablabas.
–Lo dices en tiempo pasado?
–No tomes mis palabras, sabes que me incomoda… bueno, sigues con la sinceridad a cuestas, y lo noto, pero hay algo que me perturba, me incomoda.
–Qué?
–Disculpen, pero me mandaron entregar este ramo a la señorita.
–Cómo?, ¿quién fue?
–Bueno, sólo lo dejaron a la entrada.
–Está bien, déjelo, gracias.
–Ok.
–Bello decorado.
–Si te gusta te lo regalo.
–No seas orgullosa, es un bonito obsequio, no evites la vergüenza de recibirlo.
–Si, claro.
–Bueno… entonces no queda otra salida que el olvido.
–Olvido?, ¿lo dices por estas flores?
–Obvio, además sabía que estabas saliendo con alguien, por ello decidí apartarme, es necesaria la dignidad también en los hombres.
–Si realmente es la persona que creo que es, pues te contaré que aún no salimos ni a tomar un té.
–Me dirás que no lo conoces.
–Sólo por teléfono y por mera casualidad, fue como una llamada a número equivocado, pero creo que este tipo tiene un problema, me habla de que en una relación él siempre fue el otro, que el otro, que el intruso, o el que estaba de sobra, y no sé que cosas más, se cree un Werther moderno o algo así.
–Bueno, es un criterio defensivo un tanto absurdo, lleno de demagogia para opacar su mérito de reprimido, pero a la vez entendible dentro de la actual situación comprometedora.
–Cuando empiezas con tus estúpidas frases filosóficas, tiendes rápidamente a aburrir.
–Considero que es necesario el olvido.
–De ambos?
–No, sólo el mío, alguien debe mantener la convicción de que una vez existimos.
–Y cómo piensas hacerlo?
–Simple, diciéndote adiós.
–No seas necio, eso es infantil de tu parte.
–Por qué?
–Porque no pudiste olvidarme antes, menos lo harás ahora.
–Me suena a soberbia.
–Sí, y tómalo como quieras, pero sé que mientes en lo que dices.
–Y dime, ¿cuál es la verdad?
–Aquella que siempre supe de ti: que me amabas.
–Mantienes el error de la duda… al hablar del pasado tienes miedo de que no haya sido cierto lo que viviste, o me equivoco, pero es ahí donde mi realidad te entorpece, te maltrata, te hostiga con la serenidad de lo no conseguido… son los recuerdos, lo pasado que regresa a ti como el motivo de la soledad, sin poder huir ni llorar, porque tienes ganas de enmendar los errores cometidos con alevosía, aún sabiendo que es imposible lograrlo, ¿verdad?
–Es una suerte de juicio el tuyo?
–Puede ser, pero aún no identifico si soy víctima o victimario.
–Lo sabes muy bien, todos sentían lástima por tu estado de ánimo cuando terminábamos, era deprimente.
–Eso era antes, ahora las cosas son muy diferentes, ¿sabes por qué?
–No, y tu mirada me asusta.
–Porque ya no soy aquel, soy yo, el otro.


11 comentarios:

SÁNCHEZ dijo...

Qué valiente la reacción de chico que trata de alguna manera abrir su corazón sin perderlo en el intento.

Muy buena conversación aunque en algunas partes cuando intervenían las meceras me perdía en la dirección del mismo.

Saludos!

Pandodasa dijo...

Muy bueno. No hay que tener miedo a cambiar, siempre somos el otro del que fuimos ayer. También leí tus poemas. Visitá mi blog:http://elhondero.blogspot.com/ son poemas y dibujos mios. de paso dejame un comentario, que vienen bien para crecer. un abrazo literario. fer

Gisel dijo...

demasiado bueno es como si ocultara algo, tan simple muy bueno!

Gonzalo Del Rosario dijo...

recontra Wilde . . . Las emociones de las personas que se ha dejado de amar siempre tienen algo de ridículo . . . buena, mi querido Lord Henry Wotton de Arévalo.

gabriel revelo dijo...

me escurrí por esos dialogos de una manera tan sencilla, que al final la experiencia es sencilla pero contundente: encuentros casuales nada fortuitos, reconstruidos pero llenos de la esperanza de 'una vez más'.

saludos!

Wen_G dijo...

hola oscar.
como has estado?
=) hace tiempo que no pasaba a firmar a mis compañeros
y hoy hago la visitaa
leyendote con gusto.

Tienes una virtud en esa pluma tuya.
me gustó este dialogo.

Agony dijo...

Hey, me ha gustado el escrito, creo que no puedo decir muy bien eso de que.. lo escribiste estilo no se que.. o te falto aca o que se yo, yo no escribo profesionalmente, pero si se detectar lo que me gusta, y me ha gustado, vi que pasaste por mi blog, gracias por los comentarios, yo no odio a nadie, y mucho menos por un comentario...

Saludos.
Agony

rOsS dijo...

muy bueno (Y), esa forma de narrar mediante una conversacion queda muy bien,esos dialogos son los que me gustaron mucho

Alexis Protecteur dijo...

Sólo quiero responder lo que escribiste hace mucho tiempo e mi blog...
¿sólo soñar?, quiero sentir más

la poesía debe dar genialidad y ambiguedad, no un sentido frío ni escaso, sólo la virtud de la preocupación y la reflexión... es dífícil dar término a un poema...

lograste un buen final... eso es bello...

un saludo

La poesía no tiene que ser como todos dicen, sólo nace, para ser alguien importante tienes que cambiar tu paradigma, olvidar la verbigracia de la que hablan y generar una nueva equifinalidad, que es la de llegar a un punto en común. "Llegar a tus pensamientos más profundos y hacerte soñar"

Saludos

ysraelg7 dijo...

Ay conversaciones que quedan prendidas en lo recondito de la mente y esta es una de ellas por que te dejan pensando y sobre todo el mensaje del trasforndo que deja en ese cafe...


Un abrazo.

Juan Julio dijo...

hay un romanticismo oculto en esas lineas. Como si de repente los personajes fueran a decir un "en verdad...te amo", pero ellos se revelan al narrador y terminar siendo ... otros... muy bueno

saludos de sinsentido...